Santa Maria Micaela

Biografía de Santa María Micaela

MicaelaMaria Micaela nació en Madrid el 1 de enero de 1809. Noble y generosa como su padre; piadosa y caritativa como su madre: óptimos cimientos para el controvertido trabajo en favor de las mujeres que vivían de la prostitución. Para ellas abre su primera casa el 21 de abril de 1845.

Hacía frío en aquel dormitorio gris del Hospital de S. Juan de Dios. Frío en el cuerpo y en el alma. Para cubrir el primero, la desafortunada joven disponía de un lujoso chal «sacado de su casa». De calentar el alma se encargaría Miquelina, la joven y brillante Vizcondesa de Jorbalán, Micaela Desmaisiéres López de Dicastillo y Olmeda, madrileña de rango y universal de elección.

Como cualquier persona, conquista a pulso la santidad. El Espíritu hace su parte en unos ejercicios espirituales decisivos, en abril de 1847, así como en Pentecostés del mismo año, regalándola con una gracia extraordinaria. Ella va titubeando, entre obras de caridad y la vida mundana que su clase le reclama: las cortes de París y Bruselas le abren sus puertas, junto con su hermano Diego, embajador de España en los años 47 y 48 respectivamente.

Los mismos años en que ella busca con verdadera pasión su lugar, su camino, la orientación total de su vida. Lograría escuchar en micaela2medio de tanto bullicio la única voz que pacifica y desgarra. Sabría elegir entre los muchos candidatos amantes el único AMOR de su vida.

«Lo vi tan grande, tan bueno, tan AMANTE y misericordioso, que decidí no servir más que a Él, que lo tiene todo para llenar mi corazón»

Y siembra casas de acogida, en medio de dificultades económicas, incomprensiones y persecuciones.

Y engendra hijas acogedoras que, junto con ella, guiadas por el Espíritu y alimentadas en la Eucaristía, dan origen a la Congregación de Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad: es el 1 de marzo de 1856.

Micaela, que ahora se llama Madre Sacramento, fallece el 24 de agosto de 1865. Muere como lo hacen los santos: «dando la vida» por sus «chicas», en un gesto de heroica caridad; «por una sola que se salve, daría yo mi vida».

No habrían pasado 70 años de su muerte y la Iglesia la proclamaría SANTA. Fue Pío XI quien el 4 de marzo de 1934, elevándola a los altares, dijo a la comunidad de los creyentes que el camino de Micaela fue ciertamente un camino de santidad.

Religiosas Adoratrices Limache